Vista actual de Champotón

HISTORIA

Champotón, Champotonero, Champotoneria es un gentilicio regional, histórico y de gran tradición para los campechanos. Decir “champotonero” es hablar de una persona sonriente que llena una platica con amenidad y comparativos que solo ellos pueden afirmar. Los pobladores de estas tierras cuentan con orgullo su otro nombre histórico, la “Bahía de la mala pelea”, bautizada así por los primeros europeos que arribaron costas champotoneras y fueron repelidos por el cacique Moch Couoh.

Champotón se encuentra ubicada sobre la importante ruta comercial prehispánica de sitios costeros tales como Jaina, Campeche, Xicalango y Pontonchán en Tabasco. Hacia 1531 se reporta una población con más de ocho mil casas y una muralla a junta seca que protegía a los españoles avecindados en esta localidad.

Muchos de los cronistas, escritores y poetas campechanos anotan un mar apacible y de inmensa belleza, cuyos colores se van matizando a medida que avanza el día, y por la noche su quietud es el rumor de batallas libradas hace cientos de años. Es en la región champotonera que grandes extensiones de playa -con arenales blancos- donde cambia el paisaje costero de la península de Yucatán.

La desembocadura del único río navegable en la península de Yucatán, y las costas del golfo de México dan un marco natural excepcional a esta población que amanece con el bullicio de sus pescadores desde épocas prehispánicas. Según testimonios de los informantes del siglo XVI, era impresionante ver que a diario partían más de dos mil canoas.

Si navegamos río arriba podemos encontrar poblaciones que tienen innegables raíces prehispánicas. En muchas de ellas se conservan vestigios arqueológicos que dependían del cacicazgo de la antigua ciudad prehispánica de Chakan Puntún, hoy Champotón. Algunos investigadores han anotado que a esa zona arribaron los de Chichén Itzá cuando ésta se despobló, y también ahí vivieron los Itzaes, que más tarde llegarían a Edzná.

El mar ha sido siempre un determinante para la economía de esta región: especies finas de escamas, cangrejos y camarón llegan todos los días a los muelles de la ciudad que se encuentran distribuidos en su malecón. Muchas de estas especies viajan miles de kilómetros, y dan una hábil pelea a los habitantes, quienes llegan con el propósito de quedarse con un buen esmedregal o una deliciosa sierra.

Postal antigua de Champotón, Campeche



PATRIMONIO EDIFICADO


Este mar que siempre le ha dado alimento a sus a sus habitantes, también fue puerta de entrada de nuevas culturas desde la época prehispánica hasta el contacto con los españoles. Por la cordial panorámica que se extiende a partir del mar, la Bahía de Champotón atrajo a los piratas que no solo buscaban atacar a la población sino quedarse con ricos cargamentos del palo de Campeche o tintóreo. A raíz de ello se construyó una defensa militar en el siglo XVII, el reducto de San Antonio. En ese sitio se construyó también el primer faro del puerto. Su planta es cuadrangular, con gruesos muros de mampostería y almenas que lo coronan. Una rampa del lado de tierra, adosada a sus muros, conduce al terraplén donde se encuentran siete cañoneras y sus merlones; y en la planta baja, se encuentra una pequeña pieza que sirvió seguramente como depósito de pólvora y municiones. Se localiza frente a lo que hoy es el Mercado municipal y el malecón de la ciudad.

A nuestro paso por Champotón nos damos cuenta de la importancia que tuvo la caña de azúcar desde los primeros años del asentamiento español. Su trascendencia permitió el crecimiento de grandes haciendas que alcanzaron, al igual que en el resto de Campeche y la Península de Yucatán, su esplendor en el siglo XIX. En el territorio municipal se encuentran diseminadas muchas de éstas, que desarrollaron una fuerza económica, agrícola y ganadera, sumándose a la emblemática industria del henequén. Dentro de las haciendas champotoneras destacan dos que por su arquitectura y disposición urbana, a pesar de que una de ellas ha sufrido el deterioro del tiempo, son magníficos ejemplos de la época del Porfiriato (1887-1911). San José Carpizo y San Luis Carpizo, la última es una escuela de alto rendimiento de la Secretaría Naval de México, y puede ser visitada con guías de turista, que hacen del recorrido una experiencia extraordinaria, en un lugar con un rescate y conservación que nos transporta a la época de gran esplendor de estas haciendas.

Recientemente se llevó acabo la obra de rescate de fachadas del Centro Histórico de Champotón, y durante nuestro recorrido por las calles podemos estar ante viviendas de los siglos XVIII y XIX en perfecto estado, así como la elegante sencillez del Teatro de la Ciudad, o la Parroquia de las Mercedes.

Hacienda San Luis Carpizo, actualmente la escuela de alto rendimiento de la Secretaría Naval de México





Vista actual de la Hacienda San José Carpizo, ejemplo de la época del Porfiriato (1887-1911).


 

FIESTAS


En el centro de Champotón es indispensable recorrer sus calles e ir descubriendo lugares de gran tradición, en las que a lo largo del año se celebran fiestas patronales católicas. Sobresalen las alboradas, que consisten en paseos de los gremios acompañados de músicos locales cantándole a los santos religiosos de la comunidad, haciendo un recorrido que termina en la Parroquia de las Mercedes, principal templo de la ciudad, la cual es un edificio de gran belleza que data del siglo XVIII. Una de las fiestas más importantes es la de la Virgen de la Concepción, cuya ceremonia es el 8 de diciembre y con ello culmina la semana de la feria cultural y ganadera. Uno queda maravillado al ver el recorrido en lancha por el río Champotón, cuando la virgen es llevada entre música y fuegos artificiales por gran parte de la bahía y la desembocadura del río, para que bendiga el mar y todo el año la población reciba los favores religiosos con buenas pescas, que a fin de cuentas es el sustento de miles de familias champotoneras.

 



GASTRONOMÍA

A decir de don Manuel Lanz Cárdenas, cronista gastronómico de Campeche, desde hace muchos años es justa la fama del marisco campechano en diferentes lugares de la república y demás países. Una aportación importante en los mejores platillos del mar es el camaroncito de Champotón.

En una pintoresca área del mercado uno se puede deleitar con platillos de la región: cocketeles, panuchos, mondongo. Otra opción que no se puede dejar de lado cuando uno visita Champotón es buscar uno de los restaurantes de la ciudad, ya sea a la orilla del malecón o en alguna de sus casonas de arquitectura peninsular, donde se ofrece una gastronomía local con una gran variedad de especies y, por supuesto, agregándole como aderezo especial la gentileza de sus habitantes. Lo que más se disfruta al degustar platillos de la cocina champotonera es la enorme tradición que va de una generación a otra, saliendo de las recetas de las abuelas, condimentadas con el festín de especias y sabores, haciendo de la comida una experiencia única.